miércoles, 15 de abril de 2015


Microchip anticonceptivo, ¿el futuro del control de natalidad?


Una empresa de llamada MicroCHIPS relacionada con el MIT (Instituto tecnológico de Massachuset) está desarrollando un nuevo anticonceptivo. Se trata de un diminuto microchip que se implanta bajo la piel y que puede ser operado por control remoto sin cables. El invento ha sido promovido por Bill Gates.


El microchip anticonceptivo: 16 años de uso

  • En la década de los 90 el ingeniero Robert S. Langer, Michel Cima y Juan Santini desarrollaron una tecnología de los nanomateriales,  para que los microchip pudieran liberar sustancias químicas de forma controlada. En el 2012  Robert S. Langer recibe la visita de Bill Gates que le propone si se podría crear un nuevo método de control de natalidad, que una mujer pudiera encender o apagar a voluntad y que se pudiera usar durante muchos años.
  • Langer pensó en su microchip de liberación controlada como un primer paso. La empresa ha desarrollado un dispositivo que mide tan solo 20 x20 x7 milímetros. Está diseñado para ser implantado bajo la piel del brazo, las nalgas o el abdomen.
  • El microchip contiene pequeñas cantidades de levonorgestrel, una hormona sintética presente en los parches anticonceptivos, en muchas pastillas anticonceptivas o en la píldora del día después. El chip dispensa unos 30 mcg de esta sustancia diarios, y se puede mantener una cantidad suficiente de la hormona para poder usarlo como máximo 16 años. 
  • Si por ejemplo una mujer desea quedarse embarazada, solo tiene que apagar el dispositivo con un control remoto. No tendrían que quitarle el microchip. El microchip solo se quitaría del cuerpo pasados 16 años. Hoy los implantes anticonceptivos hormonales no duran más de 5 años.
  • La sustancia levonorgestrel está en un mini compartimento hermético de titanio sellado con platino especialmente desarrollado para el microchip. La hormona se libera haciendo pasar una corriente electica procedente de una batería interna, que permite que una pequeña cantidad de esta hormona sintética se libere cada día.
La capacidad de activa o apagar el dispositivo proporciona cierto factor de conveniencia para aquellas parejas que se plantean tener o no descendencia.
Ante las dudas de algunos críticos de que el dispositivo pudiera ser ‘hackeado’ Robert Farra comentó que la comunicación entre el implante y el control remoto tiene que darse a distancia del la propia piel, así que alguien aunque estuviera en la misma habitación no podría reprogramar dicho implante.



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